Más de tres mil personas. Cientos de tiendas de campaña. Cuatro días de convivencia. Un mismo propósito: permitir que Dios transformara corazones. Así fue el Camporé Nacional de Exploradores 2026, celebrado en el Raso de la Nava, Covaleda (Soria), bajo un lema que acabó dando sentido a todo lo vivido: «Transformados».
El icónico pórtico dio entrada a cientos de tiendas que, durante cuatro días y tres noches, acogieron a 3.092 asistentes: exploradores, monitores, directores, pastores, cocineros, voluntarios, equipo de alabanza, seguridad, equipo médico, equipo JAE y departamentales UAE. Una auténtica marea humana movida por un mismo propósito.

Una Macrópolis inspirada en el apóstol Pablo
El recinto se convirtió en una auténtica Macrópolis de la época de Pablo: el mercadillo de Jerusalén, el Ágora de los clubes, misiones, talleres y actividades permitieron que los exploradores no solo escucharan la historia del apóstol, sino que caminaran por ella. Los artistas del musical guiaron por los episodios más cruciales de su vida; aún se ponen los pelos de punta al recordar el momento en que se llevaron preso a Pablo y cientos de voces gritaron al unísono: ¡NO!
Un mensaje que transformó corazones
La Palabra cobró fuerza cada día gracias al ponente invitado, el pastor Jonatan Bosqued, con mensajes y dinámicas impactantes que mantuvieron el interés desde el más pequeño de los Tizones hasta el más veterano. Hubo jóvenes que aceptaron a Jesús mediante el bautismo y otros que se levantaron para dar ese mismo paso de fe.
«No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento» (Romanos 12:2), el versículo que se convirtió en banda sonora del camporé.

Una increíble sinergia
Detrás de cada actividad hubo un ejército silencioso de voluntarios: cocina, sanidad, mantenimiento, seguridad, informática, sonido y administración. Y detrás de los cuatro días, un año entero de preparación en las iglesias locales: reuniones de zona, nudos, especialidades y clases de grados que culminan en este gran encuentro nacional. Gracias a directores, subdirectores y monitores: vosotros sois el motor de esta aventura.
Gracias también al Ayuntamiento de Covaleda, la Junta de Castilla y León y todas las autoridades y equipos locales que hicieron posible un desarrollo seguro y ordenado.
Regresamos a casa Transformados, con la mochila llena de recuerdos y el deseo de reflejar a Cristo allí donde estemos. Nos vemos en la próxima aventura: ¡Creer para ver! Exploradores… ¡SIEMPRE DISPUESTOS!
Texto: Diego Angulo · Publicado también en la Revista Adventista de España.






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